Lección espiritual de la Templanza

Hay dos cartas en el tarot que son tan bellas como difíciles de experimentar. Ambos arcanos nos conectan de manera profunda con el amor, la devoción y la gracia, cualidades que no parecieran ser desafiantes por lo luminosas que son, pero sí nos ponen a prueba. Éstas son la Fuerza y la Templanza.

En este artículo te contaré cómo se experimenta un proceso representado por la Templanza, para que te ayude a comprender cuál es el movimiento que está ocurriendo en ti internamente cuando ella aparece.

Significados comunes de la Templanza

La Templanza se describe como el camino del medio, la moderación e integración de los opuestos. Es un valor moral y una virtud cardinal. Y en varias ocasiones podremos verla en este sentido en nuestras lecturas. Recuerdo una vez que hice una lectura de tarot a un hombre que estaba muy complicado por su alcoholismo. Nunca se había leído el tarot y cuando le pasé el mazo para que eligiera una carta cualquier que llamara su atención, eligió la Templanza. Él sabía inconscientemente cuál era su única salida, si quería recuperar sus relaciones y elevar su vida.

En casos como éste recibimos de inmediato el mensaje, ¿cierto? La moderación, el desarrollo de nuevas virtudes en el carácter que nos ayuden a sanar y a recuperar el “camino del medio”, que promete la felicidad.

Sin embargo, la Templanza en términos esotéricos y espirituales, es mucho más que eso. Es el proceso de actualización, re-creación de nuestra identidad y descubrimiento del sí mismo, luego de la transformación que experimentamos al vivir un período con el arcano de la Muerte (que viene justo antes de la Templanza en el orden de los arcanos mayores).

Por eso, cuando la Templanza aparece en una lectura de tarot espiritual, sabemos que el consultante – o en realidad, nosotros mismos – hemos emprendido el viaje por el underworld, el inconsciente -. Vamos a enfrentar tal vez lo más desafiante de nuestro propio viaje del héroe que, desde el punto de vista esotérico, es el inicio del proceso de alquimia.

Si recibes la Templanza en una lectura anual, ten la seguridad de que ese año te transformará por completo. Que la Templanza venga después de la Muerte en la línea de los arcanos mayores, te da la mayor pista de todas.

De qué se trata el proceso de alquimia de la Templanza

Precursor: transición por la Muerte. Imagina que armaste un puzzle, pero hay varias piezas que no encajan. Buscando el lugar correcto para esas piezas, comienzas a sacar tantas otras que, lo más práctico y la única forma de avanzar desde ahí, es volviendo a cero y desarmando el puzzle.

Ahora imagina que ese puzzle eres tú. En esencia, en potencial. Y las piezas son la estructura de tu ego, de tu personalidad, que fueron ubicadas con cada una de tus experiencias de vida, y condicionamientos familiares y sociales.

La forma en que estaba armado el puzzle, no reveló su imagen. Entonces es momento de desarmar y así comienza el proceso de separación. Una a una las piezas van saliendo. Y como muchas de ellas fueron puestas a la fuerza, hay rigideces, hay roces, hay inestabilidad. Hay cuestionamientos. Hay duda y miedo, pues desarmar el puzzle produce la sensación de vacío; nos estamos quedando sin nada. Sabemos que tendremos que organizar todo de una manera nueva y diferente, pero ¿cómo lo hacemos si nunca lo hemos hecho antes, si no tenemos referencia de cómo es lo nuevo?

Así pasamos a la Templanza. Luego de la separación, tenemos que volver a construir, a armar, a crear. Imagina cómo se vive este proceso emocionalmente cuando el puzzle de lo que estamos hablando es nuestra propia identidad, cuando es nuestra percepción del yo. ¿Cómo nos volvemos a crear, si somos nosotros mismos los que nos hemos desarmado?

Nada de esto ocurre de manera consciente. Es decir, podemos tener consciencia del proceso que estamos viviendo, pero no podremos comprenderlo a fondo ni dirigirlo a nivel intelectual, porque es un proceso inconsciente, emocional y espiritual, dirigido por un propósito superior del alma de experimentarlo. Hay un destino evolutivo.

La Templanza simboliza un período que nos ayuda a desarrollar una confianza extraordinaria en que las cosas van a ocurrir sin nuestro control. En que este proceso tiene una inteligencia superior y que lo mejor es dejar a esa inteligencia a cargo y nosotros hacernos aun lado a nivel de ego.

De este proceso resultará algo nuevo, un nuevo yo más maduro, integrado y consciente de sí mismo. Por la intensidad del proceso, habremos descubierto una nueva fuerza espiritual al sentir que hay algo trascendente sosteniéndonos. Experimentamos el contacto con el sí mismo.

En la práctica, me ha tocado ver que los procesos representados por la Templanza duran por lo menos un año y más, así que es para armarse de paciencia. En este período, una de las características es lo que llamo la “montaña rusa” emocional. Tal como el agua que la Templanza vierte de una copa a otra, nuestro estado emocional pasa rápidamente del entusiasmo, la euforia, la rabia y la ansiedad, a la pena, la desmotivación y la desesperanza. Vamos del fuego al agua, experimentando en caos todo el rango emocional del que somos capaces.

Despertamos a la vida creativa

Hasta que poco a poco, descubrimos que dentro de nosotros hay una consciencia en la cual podemos anclarnos y moderar nuestra energía emocional, con voluntad. Descubrimos que es positivo mantenernos enfocados en ese centro, dando un ritmo apropiado a nuestros impulsos para que el proceso alquímico que está ocurriendo dentro de nosotros se desarrolle con éxito.

Descubrimos el deseo creativo y aprendemos a sostenernos en la experimentación. Nuestra vida comienza a sentirse más viva, con más colores, sensaciones y sueños. Todo eso es material que podemos utilizar para crear esa nueva realidad – interna y externa – que estamos creando por integración. Pues esto es lo clave en este proceso presentado por la Templanza: la mezcla de dos opuestos genera una tercera entidad. Sin embargo, descubrir la receta de las proporciones adecuadas de esa mezcla toma tiempo, y es un proceso exigente de ensayo y error que nos exige desarrollar la intención y foco que ese proceso de manifestación requiere.

A nivel de energía, la Templanza es fuego y agua. Eso quiere decir que es sensibilidad e intuición, mezclado con creatividad y deseo. Es la receptividad emocional con la que nos inspiramos, y la motivación con la cual tomamos acción para crear. Este proceso requiere la misma atención y cuidado que el ángel de este arcano expresa.

Ahora, imagina qué representa todo esto en tu vida cotidiana. Puede significar una nueva forma de hacer tu trabajo, una nueva forma de relacionarte con tu pareja, una nueva forma de percibirte, pensar y sentir, que se siente inestable mientras está en proceso de “mezcla”, pero que llegará a asentarse en una nueva realidad.

Cómo navegar este proceso en el día a día

Cuando vivimos este proceso de alquimia interna experimentamos una crisis de identidad, donde lo que se transforma es el yo. Pero, en la práctica, esto lo veremos expresado en situaciones mucho más concretas que esta búsqueda espiritual, como por ejemplo, cuando nos cambiamos de trabajo tomando un nuevo rumbo cuando nos mudamos a vivir a otro país para estudiar un postgrado, o cuando atravesamos una crisis en nuestra relación de pareja.

Para que toda esta reflexión en torno a la Templanza te ayude de forma práctica en esos episodios de vida, puedes interpretar su mensaje como lo siguiente:

  • Enfocarte en desarrollar la moderación emocional, sobre todo frente a aquella situación que te está poniendo a prueba. Meditar en lo que significa para ti expresarte con gracia (compasión, belleza y paciencia) – en especial durante tus crisis – será muy útil para conectar con este aprendizaje.
  • Comprender que la vida es dinámica, es constante movimiento y nunca estás realmente “lista”. Nunca llegas a crear algo definitivo y permanente, pues todo está sujeto al cambio, al proceso de destrucción y transformación.
  • Algo muy útil, es apoyarnos con psicoterapia. Una de las reacciones esperadas al vivir esta etapa es la resistencia, pues en este proceso de separación de los elementos e integración el “yo” viejo se resiste a morir. En la práctica, significa que nos resistimos a soltar etiquetas autoimpuestas, viejos hábitos y rutinas que nos limitan, formas de pensar y razonar, que están obsoletas. Si esta resistencia es el desafío, probablemente lo verás en la lectura con la carta de la Torre o la Muerte. Hacer un proceso de psicoterapia nos ayuda a flexibilizarnos y generar la apertura emocional para percibirnos desde una identidad más fluida, donde ya no estamos encasillados en categorías cerradas, sino que podemos ver que podemos expresar y desarrollar distintos deseos, actitudes, talentos, sin perdernos a nosotros mismos.
  • Otra perspectiva útil es recordar que podemos usar el tiempo a nuestro favor. Para no conectar con la frustración e impaciencia, la Templanza nos invita a sumergirnos en este proceso de alquimia interno, enfocándonos en nuestras tareas, en nuestras prioridades y esa nueva realidad – interna y externa – que estamos creando, o que deseamos crear. En la Templanza, la capacidad de desarrollar foco mental es esencial para traernos al presente y descubrir ahí lo que este proceso pide de nosotros. Por eso, es muy recomendable practicar meditación y mindfulness.

Qué nos enseña la Templanza

Estamos en constantes ciclos de creación, destrucción y creación. Una vida intencionada, enfocada y dedicada a lo más sagrado para nosotros, nos permite realizar este ejercicio alquímico donde descubrimos la esencia de nuestro yo y aprendemos a canalizar nuestro potencial creativo para co-crear nuestra realidad desde la conexión con nuestra alma. Descubrimos que la naturaleza de la vida es movimiento, que estamos en constante transformación y que cada ciclo de destrucción y renacimiento, nos ayuda a actualizarnos en nuestro potencial y a descubrir el tesoro dentro de nosotros.