Seis pasos para crear nuestra vida con propósito

¿Qué significa comportarnos como causa en nuestra vida? 

Este es el camino de consciencia más poderoso que podemos trabajar a diario. Vernos como causa y no como efecto. Eso quiere decir ubicarnos internamente en un lugar psicológico de voluntad, intención y decisión.

A nivel de consciencia todas las dificultades que experimentamos vienen de vernos como efecto de nuestra vida. “Esto me pasó”, “no hay nada que pueda hacer”, “esto me duele”, “esto me cuesta”, “no puedo”, etc. Cada vez que nos quejamos por algo, o nos dejamos decepcionar por memorias de dolor, o viejos miedos nos detienen, estamos comportándonos como efecto (la Luna). 

Cuando cambiamos esa consciencia y comenzamos a vernos como causa, significa que en todo momento mantenemos la certeza de que hay algo que podemos hacer. Algo que podemos aprender, una oportunidad para crecer, para sanar, para corregir, incluso para practicar la aceptación. En esta consciencia, nuestros pensamientos y emociones ya no nos abruman, porque sabemos que no nos definen ni nos limitan. Esto nos devuelve la sensación de control y profunda confianza en nosotros mismos (Sumo Sacerdote). No de control sobre las circunstancias externas, sino de control de nuestra voluntad, y cómo la utilizamos para construir nuestra vida con intención.

Cuando recuperamos esta sensación de control y de claridad, reconectamos con el sentido de propósito. Dejamos de esperar a que las cosas ocurran o rezar por la buena suerte. Ahora comenzamos a planificar nuestra vida con un sentido y propósito mayor, sabiendo que tenemos mucho potencial y espacio para crecer tanto como sepamos entrenarnos internamente, y desarrollar maestría en nuestra capacidad para mantenernos presentes, despiertos y actuar como causa (El Sol).

A continuación, te contaré de los seis niveles de nuestra voluntad, que puedes ver también como un método para manifestar con propósito en tu vida. La idea es que al leer la información a continuación, puedas identificar cuáles de esos niveles o pasos es el más débil en tu propia forma de dirigirte con voluntad en tu vida, para que comiences a trabajar en fortalecerlo.

Seis pasos de la voluntad aplicadas a cualquier proceso de manifestación

Lo que el Sumo Sacerdote nos entrega esta semana es la capacidad de aprender de nuestras experiencias de vida, y luego entrar en contacto con los planos superiores para manifestar en nuestra vida desde las cualidades de nuestra alma. 

Los siguientes siete pasos te ayudará a ver cómo todo proceso de manifestación requiere la integración tanto de la experiencia física y material, como del desarrollo de maestría interna a nivel psicológico y espiritual.

Nivel 1: Propósito, intención, objetivo.

En este nivel comienza todo el proceso, cuando sentimos la motivación, inspiración o propósito de hacer algo. Puede ser cambiar nuestro estilo de alimentación, cambiarnos de casa, comenzar un negocio, tener pareja, etc. En este nivel definimos nuestro objetivo y le inyectamos la energía de nuestra intención.

Una de las cualidades principales que es importante cultivar, es la de purificar nuestra intención de cualquier elemento que la tergiverse. Un ejemplo fácil de esto sería la diferencia entre comprarnos una casa porque deseamos tener un espacio de seguridad, estabilidad y calor de hogar para nuestra familia, o querer comprarnos una casa porque nos da estatus social. 

Otro aspecto que nos ayuda a elevar la cualidad de nuestra intención es integrar a otros en ella. Por ejemplo, desear situaciones en las cuales no solo nosotros recibamos algo, sino donde también podamos aportar algo a otra persona. Esta es la diferencia entre desear tener una relación de pareja para que alguien me ame, o desear una relación de pareja donde yo también pueda aprender a amar, apoyar y compartir a esa otra persona. 

Principal desafío de esta etapa: no sentir el deseo o motivación por nada. Sería como lo que muestra el cuatro de copas en el tarot, de mucha apatía, de “todo me da lo mismo” o “no hay nada que realmente me motive”. ¿Cómo salir de este desafío? Trabaja a fondo con el as de bastos.

Nivel 2: Deliberación

En este segundo nivel es cuando investigamos la mejor forma de llevar adelante nuestro plan para conseguir ese objetivo. Aquí preguntamos a otras personas que tengan experiencia, o investigamos los aspectos técnicos que necesitemos saber y diferentes puntos de vista. Por ejemplo, si quiero cambiarme de casa, comienzo a buscar qué casas están disponibles para arrendar, dónde me quedaría mejor cambiarme considerando la distancia con mi trabajo o el colegio de mis hijos, etc. Aquí evaluamos las implicancias de la decisión que vamos a tomar, para comprometernos o no con nuestro objetivo.

Principal desafío de esta etapa: Mantenernos en la etapa de preguntarle a otros, recibir muchos consejos, investigar incesantemente y no tomar ninguna decisión respecto a cómo lo vamos a hacer. Es un estado tipo dos de espadas. Aquí vivimos la saturación por exceso de alternativas. Es momento de tomar una decisión, sea cual sea. Es mejor equivocarnos que seguir en esta parálisis. Ahora bien, si tu problema es la impulsividad, esta etapa es muy importante porque te ayudará a pensar mejor las cosas y evaluar el impacto que las decisiones que quieres tomar tendrán en tu vida.

Nivel 3: Decisión

Luego de la investigación y análisis de la etapa anterior, tomamos una decisión respecto a cómo vamos a hacer para conseguir nuestro objetivo. Otro aspecto importante de esta decisión, es que no solo decidimos acerca del objetivo y lo que vamos a hacer para conseguirlo, sino también es importante evaluar y tomar una decisión respecto a los medios disponibles que tenemos para ello. 

Principal desafío de esta etapa: Miedo a tomar la decisión equivocada. Muchas veces esto ocurre por interferencia de pensamientos negativos, que vienen de memorias de dolor de ocasiones en el pasado en que no pudimos o las cosas resultaron mal. O también de emociones de miedo, desconfianza y confusión (todo esto es la Luna que estamos trabajando esta semana).

Nivel 4: Afirmación

Esta etapa es clave porque es lo que nos ayudará a mantenernos enfocados en el proceso de manifestar nuestro objetivo. Como seguramente experimentaremos desafíos y dificultades, la práctica de afirmación nos ayudará a mantener la confianza, ser pacientes y animarnos a persistir. Y sobre todo, nos ayudará a creer que sí somos capaces y que sí es posible.

Esto funciona sobre la base de que la mente cree todo lo que le decimos. En la medida que más afirmamos que sí podemos, vamos desarrollando certeza y fe. Aquí encuentra la imaginación en juego, como facultad y función creativa.

Por eso, practica la afirmación de tu deseo y tu capacidad para manifestarlo, ya sea a través de palabras de poder, panel de decretos con imágenes, bailes, movimientos o actitudes físicas que te ayuden a sentirte bien y capaz, y también comportarte como si ya hubieses logrado tu objetivo. Todo lo anterior funciona en la medida que lo repitas varias veces al día y de forma consistente durante todo el proceso.

Principal desafío de esta etapa: No tener una práctica de afirmación que nos recuerde hacia dónde vamos y cuál es nuestro objetivo y motivación, hace que sea mucho más fácil que nos perdamos en las dificultades en el camino.

Una cosa adicional que es importante en esta etapa o nivel, es que cuando comenzamos a trabajar con técnicas de afirmación, ocurre que al principio todo comienza a ocurrir mucho peor que antes. Hay que mantener la calma y no detenernos, porque es parte del proceso normal de ajuste. Resistencias y miedos escondidos salen a la superficie cuando practicamos las afirmaciones. Cuando eso ocurra, es momento para trabajar en esas resistencias y patrones limitantes, para continuar nuestro proceso hacia adelante, ahora con ello mejor integrado y resuelto.

Nivel 5: Planificación y programación

En esta etapa, planificas paso a paso cada acción que te llevará hacia adelante. Es importante que tengas una visión de largo alcance, luego una planificación por etapas principales hasta llegar a tu objetivo, y luego una planificación de pasos más cortitos que te permita avanzar cada día. Por ejemplo, tu visión es que de aquí a seis meses vas a estar viviendo en tu casa nueva. La planificación de etapas principales sería por ejemplo lo que tiene que ocurrir cada dos meses para que eso sea posible. Y luego de esa planificación, haces una planificación semanal, para ayudarte a cumplir las metas cada dos meses y así también la meta final. 

Una parte importante de esta etapa es ser flexible. Tal vez el plan que hicimos, al momento de llevarlo a cabo no es lo mejor. Tal vez elegimos los medios equivocados. Por eso, es clave que si el plan y los medios para conseguir nuestro objetivo generar un efecto contrario a lo que estamos intencionando, tenemos que ser flexibles para hacer los ajustes necesarios. 

Principal desafío de esta etapa: No planificar o planificar de forma poco realista.

Cuando no planificamos, nuestra vida transcurre como una película sobre la cual no tenemos ninguna intervención. Nuestro trabajo es la primera oportunidad que llegó a nosotros, vivimos en un lugar que no nos estimula, tenemos relaciones de amistad basadas en la costumbre, etc. La vida que llevamos no es reflejo de decisiones autónomas, bien intencionadas ni planificadas.

Por otro lado, cuando definimos un objetivo demasiado grande para lo que de forma realista, podemos lograr, es lógico que no lo lograremos y eso traerá consigo el sentimiento de fracaso e incapacidad. Pero es que desde un inicio nos llevamos hacia allá. Por eso, al momento de definir un objetivo y planificar, es importante que seamos lo más aterrizado posible, para ayudarnos a tener éxito. Luego de lograr este proceso con éxito, podemos ir fijándonos metas más ambiciosas y lográndolas gracias a lo que aprendimos de nuestra experiencia.

Nivel 6: Dirección

Esta es la etapa final, en la cual logramos fluir con el proceso de manifestación. Ya no nos cuestionamos cada paso, ni volvemos a la etapa dos de la indecisión por miedo o inseguridad. Ahora estamos fluyendo con nuestro deseo, intención y voluntad, tomando acción consistente y luminosa, todos los días, para construir y conseguir nuestro objetivo. 

Principal desafío de esta etapa: Sentir que toma demasiado esfuerzo llevar adelante nuestro plan. Nos sentimos empujando el caballo, en vez de ir cabalgando. Esto ocurre cuando aunque tengamos los pasos claros, la planificación hecha, no estamos dirigiendo nuestras energías e impulsos internos hacia un mismo objetivo. Entonces desde nuestra voluntad tomamos acción, pero hay fuerzas inconscientes y emocionales no integradas, que empujan en sentido contrario.

Cuando esto ocurra, es importante no desesperarnos ni renunciar. Es una pieza esencial que podamos integrar estas fuerzas contrarias, para desarrollar maestría en nuestra capacidad de manifestación.


Recuerda que ahora te toca a ti identificar cuáles de estos niveles o pasos es el más débil en tu propia forma de dirigirte con voluntad en tu vida, para que comiences a trabajar en fortalecerlo y manifestar con mayor fluidez y satisfacción. 

(Fuente de esta información: “Understanding Will”, artículo publicado en la revista “The Professional Therapist”, issue 2 2014).