Por ejemplo, digamos que has tomado una decisión que, por razones de tipo práctico y económicas, es la mejor para ti y haces una lectura de tarot para ver cómo se proyecta y recibes una carta difícil, como el tres de espadas o el cinco de espadas. ¿Qué deberías hacer en ese momento?

Una lectura de tarot te da información que te ayudará a tomar tus mejores decisiones, pero no estás obligada a hacer lo que una lectura de tarot te sugiere.

Hay decisiones que no hemos tomado aún y para las cuales nos ayuda mucho hacer una lectura de tarot para guiarnos a tomar la mejor decisión y evitar daños o problemas innecesarios. Pero hay ocasiones en las cuales sentimos en el corazón que tenemos que tomar una decisión en cierta dirección, en la cual la proyección es de conflicto, dificultad e incluso, dolor. 

El tarot es una herramienta que te ayuda a obtener la mayor claridad en torno a tus circunstancias, pero nunca estará por sobre lo que sientes a nivel intuitivo, ni por sobre lo que la experiencia refleja, ni lo que prevalece desde el buen discernimiento.

Foto del mazo Bad Bitches tarot, de Ethony Dawn.

Tampoco deberíamos usar el tarot para evitar, a toda costa, situaciones difíciles. Es decir, hay situaciones negativas y complejas que podemos evitar, sobre todo si lo que nos está conduciendo hacia allá es la terquedad, falta de consciencia o que seguimos repitiendo los mismos errores. En estos casos el tarot es muy iluminador y contribuye a nuestro crecimiento ayudándonos a ver eso que se nos escapa. El tarot también nos ayuda en estos casos cuando nos muestra una tercera alternativa que no habíamos pensado y que, luego de una buena evaluación es, en realidad, el mejor camino. ¡Gracias tarot por la asesoría!

Pero hay otras ocasiones en las cuales la adversidad está diseñada para nuestro crecimiento y evolución espiritual, y nuestra alma lo sabe. Éstos son los casos en los cuales el tarot te muestra que el camino que estás eligiendo probablemente tendrá etapas difíciles y complejas, pero aún así hay algo dentro de ti que sabe, con certeza, que ése es el camino que tiene que seguir (aquí me refiero cuando tu intuición te muestra el camino, y no el ánimo masoquista o decisiones tomadas por dependencia emocional o apego, por cierto).

Por ejemplo, a mí me ha pasado un par de veces en que he tomado decisiones para las cuales recibí el cinco de espadas y el tres de espadas como proyección. Sin embargo, yo sabía que ésas eran las decisiones correctas en ese momento. Lo sabía no solo a nivel de coherencia interna, sino que también tenía la certeza desde mi alma. Seguí adelante con esas decisiones, fue difícil atravesar las experiencias que siguieron porque sí fueron muy desafiantes, tal como ese cinco de espadas y tres de espadas, pero atravesando esa dificultad aprendí lecciones de vida conectadas al propósito de mi alma, que de otra forma no habría aprendido.  

Hay veces en que lo más positivo es ajustar nuestras decisiones ante una mala proyección que nos entrega un aprendizaje de manera proactiva – es decir, mostrándonos el aprendizaje de esa experiencia proyectada, pero sin la necesidad de vivirla –. Pero habrá otras ocasiones en que necesitaremos vivir esas experiencias para crecer. Tu alma lo sabe, y tu intuición te lo dirá en ese momento.

Con esto, quiero destacar tres cosas.

Primero, que proyectar el futuro nos ayuda a prepararnos y aumentar consciencia respecto de hacia dónde nos estamos dirigiendo y cuál es el sentido de ello.

Segundo, que nosotros somos los que tenemos la última palabra respecto a nuestras decisiones. Nadie ni nada – ni el tarot ni la astrología ni tus padres ni la sociedad – puede tomar tus decisiones por ti. La responsabilidad de ejercer tu libertad de elegir es tuya.

Y tercero, que nunca sabemos realmente qué es lo mejor para nosotros, ni como tarotistas sabemos qué es lo mejor para nuestro consultante. Desde el ego, que evita el sufrimiento a toda costa, pensamos que lo mejor para nosotros es tomar nuestras decisiones siguiendo solo las buenas proyecciones en nuestra tirada, pero esto no siempre es así. A veces necesitamos vivir la dificultad para revelar verdaderas bendiciones, y seguir solo las “cartas buenas” es la verdadera limitación. Por eso, la decisión final de qué hacer siempre es propia, individual, indelegable. La lectura de tarot es un dato más para que cada uno haga su mejor evaluación y tome la decisión que se sienta correcta en ese momento.

Esto quiere decir que:

  • Por ejemplo, estás pensando en invertir todos tu ahorros en un negocio y la lectura de tarot te muestra el cinco de tentáculos y el tres de espadas (en simple, que probablemente perderás todo ese dinero). En este caso, usar esa proyección para tomar la decisión puede ser lo mejor para ti y así, no perderás los ahorros de tu vida.
  • Un ejemplo distinto sería que tienes todo preparado para hacer un gran cambio en tu vida, por ejemplo independizarte y dejar de vivir con tus padres o mudarte a vivir a otro lugar. Haces una lectura de tarot y aparecen algunas cartas difíciles en esa proyección, como la Luna y el tres de espadas. Aunque son cartas bien difíciles, eso no quiere decir necesariamente que deberías quedarte viviendo con tus padres o jamás seguir tu sueño de vivir en el extranjero. En ese caso, hay mucho que puedes hacer para afinar tus planes y plazos para asegurar tu éxito, sin renunciar a ello. Hay experiencias de vida que, por sacarnos de nuestra zona de comfort serán difíciles, pero eso no debería detenernos en seguir lo que sabemos desde el corazón que es el mejor camino para nosotros, pensando en nuestro crecimiento y el largo plazo.

Espero que esto te invite a la reflexión y cuéntame en los comentarios tu experiencia con este tipo de situaciones.

Un abrazo,

Francisca Jara