Este post está inspirado en un comentario que recibí en uno de mis videos en Youtube, en el cual alguien de mi comunidad compartió su opinión respecto a que el cambio que representa la muerte – el arcano mayor del tarot – no necesariamente es un cambio que sea para mejor o represente una mayor evolución, pues también puede ser algo solo negativo.

Ver la vida con lentes color de rosa

Siempre que hablamos de la muerte, especialmente a propósito del arcano mayor en el tarot, se presenta como una muerte simbólica, una transformación, un cambio de piel necesario para nuestra evolución. Ésta es la propuesta filosófica y espiritual que hace el tarot. El tarot no es una herramienta “neutra”, sino que tiene algo que decirnos sobre la vida y una opinión clara, y ésta es que los cambios y la transformación son parte del camino hacia nuestra evolución.

Entiendo que esto no a todos les haga sentido y por eso es que resonamos con ciertas herramientas y no con otras, pues dependerá de si encontramos en ellas un reflejo de lo que sentimos como nuestra verdad. Es una perspectiva puntual, específica, que toma partido y elige creer que el universo está a nuestro favor y que todas nuestras experiencias son algo que nuestra alma necesita para crecer, incluso cuando lo que nos ocurre se viva de una manera terrible y nos haga mucho daño.

Cuando leí este comentario, me quedé pensando largos minutos en ello – y por eso aprovecho de decirte ¡gracias por la inspiración! -. Me puse en los zapatos de un enfoque menos rosa y con una forma de ver la vida distinta a la mía. Para ser sincera contigo, siempre he creído que todos los cambios son para mejor, convicción que fue reafirmada en mí hace años cuando aprendí tarot y también con mi práctica espiritual de la Kabbalah. Digamos que nací con lentes color de rosa, que me han ayudado a ver siempre la luz al final del túnel, salvándome la vida en mis procesos más oscuros. Pero sé también que es solo mi forma personal de ver las cosas y no intento imponer a nadie una manera de ver la vida. Sé que existen muchos otros enfoques y lo importante es que cada uno encuentre el propio que resuene en su alma. O incluso que le haga sentido solo en su mente, si no se acepta la existencia espiritual.

Esta reflexión me inspiró a escribir este post, para que conversemos sobre esto. Comencé la conversación hace un par de días, haciendo esta pregunta en mi cuenta de Instagram. “¿Crees que los cambios son siempre para mejor, o que algunos son derechamente negativos?” La proporción entre quienes se inclinaron por la primera opción y la segunda fue de 70% y 30%.

Optimistas y pesimistas

Una de ustedes me escribió por interno y me dijo “Fran, yo creo que es una cosa de personalidad, algo así como ver el vaso medio lleno o medio vacío”. Claro, eso me hizo mucho sentido. Parece que nuestra disposición al optimismo o al opuesto pesimista, define bastante de cómo interpretamos los sucesos de finales, cambios y muerte en nuestra vida. El optimista cree que viene algo bueno, que hay una sorpresa, que siempre hay un premio de consuelo, que las cosas se van a arreglar mágicamente, y el pesimista confirma sus intuiciones del tipo ley de Murphy y suspira un “¿viste? Era obvio que no podía ser tan bueno o que algo saldría mal”.

Pero quiero ir más allá. Porque aunque los optimistas veamos el vaso medio lleno – en nuestra contra, pues lo vemos así incluso cuando no tiene agua –, esto tampoco quiere decir que se comprende en profundidad lo que la muerte y el cambio significan. 

De hecho, este optimismo fantasioso nos puede llevar a sufrir bastante, sobre todo porque el golpe con la realidad es inevitable. Como si se muere un ser querido, si tenemos un accidente, si vivimos una enfermedad grave o el país vive una crisis política, social y económica que destruye el bienestar colectivo.

¿Cómo darle contenido a la frase que decimos tan sueltos de cuerpo “todo cambio es para mejor”, cuando sabemos que “otra cosa es con guitarra”? ¿Cómo apaciguar nuestro corazón y encontrar fortaleza en esos momentos que son solo tristes y difíciles?

Las flores se mueren y eso es inevitable. Y sí, duele. Duele cuando esa flor que amamos con todo nuestro corazón, se marchita. Como una persona, una relación, una amistad, una etapa, un sueño frustrado.

Yo he aprendido, sobre todo gracias al tarot, a matizar estos lentes color de rosa. Pues el tarot no te dice que “todo está bien” y que ignores las muertes simbólicas que duelen. El tarot te dice “esta muerte, aunque dolorosa, es parte de la vida y está en tu camino por una razón superior”.

Aceptar la vida, con lo bueno y lo difícil

Hay una frase que hace años me ayuda a volver a tierra y me ha ayudado a sanar mis relaciones más importantes. Es una frase que se usa en constelaciones familiares, y en especial se la he leido a Joan Garriga, un autor que admiro por su sabiduría, y que dice que hay que aceptar la vida con todo lo que nos da; con lo bueno y lo difícil. Ésta es la vía de la paz, el camino fértil y lo que nos dirige siempre por el camino de nuestra evolución.

En lo profundo, esto es lo que vivimos y a lo que nos llama el arcano de la Muerte en el tarot. No nos dice que finjamos que está todo bien, cuando la transformación está siendo dura y estamos sufriendo con todo lo que implica. 

La Muerte y todos esos cambios, en especial aquellos que podríamos decir que son solo negativos, son una invitación a aceptar la vida, con lo bueno y lo difícil. Y lograr esta aceptación en el corazón, es la verdadera evolución. Esto es lo que en una oración ultra simplificada – tal vez demasiado –, expresamos diciendo que “la muerte simbólica y los cambios son siempre para mejor”.

El arte para sanar el dolor de la pérdida

Foto del mazo de tarot Pearls of wisdom, por Roxi Sim

Uno de mis mazos favoritos de tarot lo creó una mujer, Roxi Sim, que se dedicó a pintar durante siete años, luego de haber enfermado gravemente, de vivir la muerte de su hijo de nueve años y la muerte de su madre, todo en el mismo período de tiempo. La única forma que encontró para sanar de esas pérdidas y superar la depresión y enfermedad, fue a través el arte. Y lo que durante años pintó fue cada una de las setenta y ocho cartas del tarot. Y así, al mismo tiempo que ella avanzaba en su proceso de sanación, dio a luz a este mazo de tarot como un nuevo hijo creativo, al que ella llamo “perlas de sabiduría”.

Contrario a lo que se podría imaginar por los sucesos que le dieron lugar, el arte de este mazo de tarot está lleno de colores vibrantes, imágenes de celebraciones, rituales, bailes, abundancia, amor y alegría (puedes ver la foto). Es arte creado desde el dolor más profundo, para inspirar y elevar el espíritu. 

Ésta es la propuesta del tarot y también la que te hago aquí. Aunque los cambios, transformaciones y muertes simbólicas sean dolorosas y se perciban como solo negativas, aún así si somos capaces de aceptarlas como parte de la vida, esto es lo que nos regalan: perlas de sabiduría. Y esto siempre suma a nuestra evolución.

Con amor,

Francisca Jara

Tarotista profesional