Esto lo podemos ver en ocasiones en las cuales puedes ver en la lectura de tarot que hay una frustración de expectativa, una pérdida o conflicto que genera dolor. Y no me refiero a esos casos populares en que alguien te lee el tarot y te dice que en un año más vas a morir o en seis meses más te van a despedir de tu trabajo. 

Me refiero a procesos presentes o cuando el desarrollo de una crisis actual muestra una resolución triste o, al menos, diferente a la deseada. Esto puede ser a todo nivel, como, por ejemplo, si tu consultante está preguntando por una nueva cita, la crisis en su relación de pareja, o el resultado de una postulación, o incluso si hay esperanzas de que aparezca su perrito que se ha perdido. 

¿Cómo entregamos estas interpretaciones, que probablemente que van a causar decepción o tristeza en el consultante? 

Foto de Universal Waite pocket tarot deck a la izquierda, y CBD Tarot de Marseille de Yoav Ben-Dov a la derecha.

Primero, utilizando un lenguaje compasivo y siendo muy empáticos. Esto significa usar palabras simples, y los verbos condicionales o adverbios ayudan – es mejor decir “con esta carta lo más probable es que éste sea el resultado” o “que probablemente hacia allá se está dirigiendo esta crisis”, en vez de decir “te van a despedir” o “la relación va a terminar” –. 

No se trata de dar ilusiones falsas a tu cliente, sobre todo si estás viendo muy claro hacia dónde va el asunto, pero sí se trata de dar esta interpretación en un tono en que se entienda que eso es lo más probable que ocurra viendo la lectura, pero sin que se sienta como una sentencia de muerte. ¿Se entiende el matiz? Es solo por un asunto de sensibilidad. Yo prefiero que me preparen para la mala noticia con amor, a que me llegue como un balde con hielo.

Otra cosa interesante que añadir aquí. Cuando uno ve estas tiradas tristes o decepcionantes, la gran mayoría de las veces el consultante te dice “tenía la esperanza de que me dijeras algo distinto, pero en realidad yo sabía que esto era así”. En esos casos te das cuenta que, en realidad, ayudaste mucho a tu consultante a enfrentar la realidad, y dejar de hacer vista ciega a lo que ya sabía estaba ocurriendo.

Así que ten confianza, que la mejor forma de manejarte bien en estas situaciones es viviéndolas y practicándolas. Ser tarotista implica desarrollar la capacidad de entregar estas interpretaciones también, tanto las buenas como las difíciles. Ésta es la gracia y es lo que quiere la persona que nos pide la lectura de tarot; que leamos lo que dice el tarot. Lo que muestra el tarot no es nuestra responsabilidad. Nuestra responsabilidad como tarotistas es comunicarlo de una manera transparente, constructiva y lo más empática posible.

Acto seguido, puedes pedir una carta preguntando cuál es la mejor forma en que tu consultante puede lidiar con esa situación, o de hacer el duelo, o cuál es el sentido de esa experiencia o aprendizaje (éstas últimas dos preguntas aplican en el caso de relaciones o proyectos, no para el caso de si alguien se muere pues si alguien muere es porque era su hora, y no porque haya una lección para el que queda vivo). 

Esto ayuda a nuestro consultante a ver esta experiencia como lo que es, como parte de la vida, y a encontrarle un sentido personal que lo ayude a hacer el proceso emocional, y a levantarse y continuar con su vida cuando esté listo. Las penas y dolores tienen valiosas enseñanzas para nosotros, y nos ayudan a darle profundidad a nuestra vida y apreciar el presente. La vida es tanto lo bello como lo difícil. Si no la aceptamos por lo que es, no estamos realmente experimentando el potencial y la belleza de estar vivos.

Creemos que sabemos qué es lo mejor para nosotros, pero muchas veces estamos equivocados. Puede ser que perder o terminar una relación, sea una gran bendición en ese momento y que solo podremos apreciar más adelante. Tiempo al tiempo, y certeza en nuestro camino.

Cuéntame en los comentarios si has tenido este tipo de experiencias como tarotista y cómo lo viviste.

Espero que esto te ayude,

Un abrazo

Francisca Jara